Es el primer signo que vemos en cada pentagrama, y son las que le dan el nombre y la altura a las notas.

Como las claves son siete, podemos darle a un mismo sonido siete nombres diferentes.


Como las claves son siete, podemos darle a un mismo sonido siete nombres diferentes.

Para tener una idea más visual de la relación de las claves entre sí, podríamos imaginar una escalera de notas que baja de la clave de SOL hacia la clave de FA en cuarta línea, pasando por el DO central. Se obtiene una sucesión de sonidos que van desde el registro agudo hacia el grave, de manera que la clave de FA estaría puesta para continuar las notas que vienen de la clave de SOL.


La clave de DO en sus cuatro ubicaciones no continúa ninguna clave, sirve para escribir sonidos centrales y es la menos usada. Usando las siete claves podemos escribir casi todos los sonidos dentro del pentagrama (los muy graves o muy agudos son los que siempre quedan afuera, para los que vamos a usar las líneas y espacios adicionales). La viola, por ejemplo, lee en clave de DO en tercera línea, e instrumentos graves como el violonchelo o un saxo barítono, leen en clave de FA en cuarta línea.






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